sin hacer acordes ni baratijas,
trato de ser lo más posible otro,
otro que se arrepienta de mí.
También los sueños se cansan
y hacen ademán de querer parar un poco,
hoy cedo a esa suplica,
sirvo varios vasos para brindar con ellos.
En unas horas, las de siempre,
estaré ataviado de algo incomodo,
habrá carne y cuestiones en la mesa,
habrá algo al menos diferente.
Se vistió rápido
y salió despacio
me quedé,
siempre me quedo.
Hace falta un nuevo número,
una nueva letra, un nuevo color,
un punto que sea más alentador
que el clásico y viejo infinito.
Hace falta un suspiro en tu boca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario