sábado, 2 de marzo de 2013

Trato de estar quieto,
sin hacer acordes ni baratijas,
trato de ser lo más posible otro, 
otro que se arrepienta de mí.

También los sueños se cansan
y hacen ademán de querer parar un poco,
hoy cedo a esa suplica, 
sirvo varios vasos para brindar con ellos.

En unas horas, las de siempre,
estaré ataviado de algo incomodo, 
habrá carne y cuestiones en la mesa,
habrá algo al menos diferente.

Se vistió rápido 
y salió despacio 
me quedé,
siempre me quedo.

Hace falta un nuevo número,
una nueva letra, un nuevo color,
un punto que sea más alentador
que el clásico y viejo infinito.

Hace falta un suspiro en tu boca.


No hay comentarios:

Publicar un comentario