Quedan; el frío sin piel que dominar,
unos zapatos descalzos, un ambiente pesado, triste, melancólico,
un vaso a medio beber, un hombre con sus recuerdos y sus lágrimas.
El reloj marca 7:40 y el hombre le pone café a la puesta.
Quedan arrumbados; momentos, un brazalete de mujer
un centavo del 95, y una nota que ya no sabe que decir.
Calma, le dice la ventana al hombre
y éste responde; calla, la tranquilidad es la que me trajo.
Hoy el tango esta en deuda con una dama pródiga,
una dama que esta en deuda con una copa
a la cual le falta vino y esperanzas.
Que vergüenza que hoy no quede nada que decir,
que pena me da decir que no escucho ni una risa,
que decepcionante que el mundo se calle,
al menos en el nuestro, el tuyo, el mío y el de quien quiera.
Me quedó mal la lluvia, otro sábado soleado,
queda un esfuerzo, un abrigo tuyo,
queda sólo un recuerdo.
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