Si pudiera alguna vez trazar con mis dedos un rayo de nada en el aire,
luego ponerlo en un vaso y bebérmelo de un trago ahora,
ahora que ya es tarde y que mi puerta está muda e inconforme,
y siempre que alguien esté dispuesto a dejarme desabrigado.
No me importa tanto el echo de sentirme el de ayer;
ignorante y desorientado, atravesando cuestiones y desmembrando
lo que pudiera deshacer, no me importa en realidad,
me reconforta si acaso un poco, pues en ese ayer estabas.
Me es prescindible lo que hasta ahora pudiera necesitar,
requiero poco, no pido tanto; comida, agua, una cama,
guitarra, unos labios de mujer deshabitada, entre otras cosas.
Si pudiera alguna vez trazar un mural desesperado de no estar.
Que inevitable es volver utópico las cosas más simples.
Leer esto es tan preciso para mi.
ResponderEliminarAsí como tus escritos lo son para mí.
Eliminar